Llega una de las épocas más esperadas del año: ¡el verano! Y, con él, las esperadas vacaciones de los grupos de Fundación AVIVA.
Este año, dos grupos eligieron el sur de España como destino para disfrutar de unos días de descanso, convivencia y diversión. El buen tiempo, la playa y, sobre todo, la compañía de los amigos han sido los ingredientes perfectos para unas vacaciones inolvidables.
Antes de emprender el viaje, celebramos varias reuniones de planificación en Salamanca con cada grupo. En estos encuentros decidimos conjuntamente los lugares que queríamos visitar, el alojamiento y el menú para los días de convivencia, favoreciendo así la participación activa de todas las personas.
Entre el 27 de junio y el 11 de julio, los veraneantes compartieron experiencias únicas y momentos que permanecerán en su recuerdo. Nos alojamos en la zona de La Barrosa, desde donde desarrollamos una programación muy variada.
El primer grupo recorrió Chiclana a bordo del tren turístico, una forma divertida de descubrir no solo la zona de playa, sino también otros rincones del municipio. Durante una parada más larga, paseamos por el centro histórico, visitamos el Museo de la Sal y el Vino y recorrimos el Mercado Central.
Ambos grupos disfrutaron al máximo de una jornada en Aqualand Bahía de Cádiz. Los más atrevidos se lanzaron por los toboganes acuáticos, mientras que quienes preferían una experiencia más tranquila aprovecharon las zonas de recreo y la piscina de olas. Sin duda, fue un día refrescante y muy divertido.
La ciudad de Cádiz también tuvo un lugar destacado en nuestro programa. Paseamos por sus calles, disfrutamos de una comida frente a la Catedral y aprovechamos para comprar algunos recuerdos del viaje. Allí conocimos a Andrés, una persona que ha dedicado su vida al ámbito social y con quien compartimos una conversación muy especial. Además, recorrimos la ciudad en el autobús turístico gracias a la colaboración y las facilidades ofrecidas por Susana, de City Sightseeing.
La playa fue una constante durante toda la estancia. Los días de calor se llenaron de baños, juegos, paseos y muchas risas, creando momentos de convivencia que hicieron aún más especial la experiencia.
Muy cerca de la playa de La Barrosa también visitamos los mercadillos de El Besugo y La Canalla, donde encontramos productos artesanales, marcas locales y mucha creatividad. Fue el escenario perfecto para realizar las últimas compras antes de regresar a casa.
Para la mayoría de las personas participantes, las vacaciones han pasado volando. Y es que, cuando se disfruta de buena compañía y de experiencias tan enriquecedoras, siempre cuesta despedirse. Sin embargo, regresamos con la mochila llena de recuerdos y con la ilusión puesta en el próximo destino, donde seguro volveremos a vivir nuevas aventuras.
Desde Fundación AVIVA queremos agradecer la confianza depositada por las familias, la amabilidad de todas las personas que se cruzaron en nuestro camino por tierras andaluzas y, de manera muy especial, la dedicación de los profesionales de apoyo, cuyo trabajo ha hecho posible que cada grupo disfrutara de unas vacaciones elegidas, planificadas y vividas en primera persona.






Las personas con discapacidad tienen los mismos derechos a disfrutar del turismo y del ocio en época de vacaciones. Además, han de ser ellos mismos lo que elijan dónde, cuándo y con quién quieren hacerlo.


















