Si hace unos días os contábamos las vacaciones elegidas por varios grupos en el sur, hoy os llevamos al norte para compartir la experiencia de otro grupo de veraneantes que ha disfrutado de unos días inolvidables en Galicia.
Tras instalarnos en nuestro alojamiento y conocer los alrededores, comenzamos la aventura con una actividad llena de emoción. Visitamos el karting Racing Dakart, en Sanxenxo, donde cada persona pudo elegir la modalidad que más le apetecía: karts en pista o aquakarts en el agua. La experiencia de la conducción, la velocidad y la diversión hicieron de esta actividad uno de los momentos más emocionantes del viaje.
También disfrutamos de la playa y de agradables paseos por Portonovo, pero hubo tiempo para seguir descubriendo algunos de los rincones más emblemáticos de Galicia. En Pontevedra recorrimos su casco histórico, visitamos la Basílica de Santa María la Mayor, las Ruinas de Santo Domingo, la Plaza de la Peregrina y su famosa iglesia, además de perdernos por las calles llenas de encanto de la ciudad. Y, por supuesto, aprovechamos para degustar la excelente gastronomía gallega, donde el pulpo ocupó un lugar destacado en nuestras comidas.
Después de varios días de turismo y actividades, llegó el momento de relajarse en el balneario de la Isla de La Toja. Piscinas con chorros, jacuzzis al aire libre, baños de contraste y saunas de calor y vapor nos ayudaron a recuperar energías antes de disfrutar de un agradable paseo por la isla.
La jornada terminó con uno de los momentos más esperados y divertidos del viaje: el tradicional amigo invisible, que estuvo acompañado de muchas risas, sorpresas y momentos entrañables.
Antes de regresar a casa, hicimos una parada en Moaña, un precioso municipio donde visitamos la cooperativa A MeixoEira, dedicada a la ganadería propia, el cultivo de productos de la huerta y la elaboración artesanal de queso de cabra.
Allí conocimos a Carlos, quien nos enseñó a elaborar nuestro propio queso fresco y nos guio en una degustación de diferentes variedades de queso, invitándonos a descubrir sus matices a través del olor, la textura y el sabor. Fue una experiencia única y muy enriquecedora.
También tuvimos la oportunidad de conocer a Susana, socia de la cooperativa y madre de Carlos, que cuida con dedicación cada uno de los productos que ofrecen, transmitiendo la pasión y el cariño con los que desarrollan su trabajo.
Han sido unos días de convivencia maravillosos en los que, además de disfrutar de las vacaciones entre amigos, hemos seguido trabajando habilidades de la vida diaria y compartiendo responsabilidades en las tareas domésticas, fomentando la autonomía y la participación de todas las personas.
Dicen que Galicia Calidade y, después de esta experiencia, no podemos estar más de acuerdo. Una tierra llena de belleza, hospitalidad y rincones únicos que siempre deja huella en quienes la visitan.
¡Hasta muy pronto, Galicia!





Las personas con discapacidad tienen los mismos derechos a disfrutar del turismo y del ocio en época de vacaciones. Además, han de ser ellos mismos lo que elijan dónde, cuándo y con quién quieren hacerlo.


















